viernes, 26 de febrero de 2010

Las Montañas del Destino Infernal

Cada vez que nos acercábamos a las montañas, el terreno se volvía más aspero y quebradizo bajo nuestros pies, el cielo se oscurecía y el ambiente se envolvía en una tímida niebla y ruidos del mismísimo infierno.

- Coronel, como les va a los Verfolgerich ?

- Dicen que les cuesta cada vez más seguir el rastro, pero no se preocupe si alguien puede encontrar a Hitmon, esos son los Verfolgerich.

Después de estar andando sobre una hora, llegamos a un pequeño lago. El agua estaba oscura, de ella salia un ruido atronador, empezó a golpear muy fuerte contra las rocas, se empezó a levantar y de ella salio un monstruo de unos cuatro metros de altura, con alas y grandes colmillos; parecía un dragón aunque no lo era.

- Arqueros prepararse para disparar!!!

Un gran grito del "dragón" casi nos deja sordos.

- Alto!! - dijo alguien - no oséis disparar a mi querido Creug. No os atacara a no ser que le ataquéis, y no os recomiendo que lo hagáis ... os mataría sin que os diérais cuenta.

Un joven salio de entre la maleza, iba vestido con un traje negro y llevaba un casco con forma de calavera.

- Quien eres y que es eso ? - le pregunte.

- Eso, como tu lo llamas, es un Creug, una especie de Dragón y criatura marina. Y yo soy su cuidador, su amigo, su compañero. Mi nombre es Asasen. Y ustedes quienes son ?

- Somos soldados de la nueva república que a acabado con la tiranía del Rey, y estamos aquí para acabar con los insurgentes que atacan nuestra apacible república - dijo el coronel Blajack.

- Entiendo - dijo Asasen - así que estáis aquí para matar a Hitmon, bien, él se encuentra con sus secuaces un poco más arriba de este lago, en la cueva Hellform. Os costara llegar hasta allí.

- Gracias por la información joven amigo. Pero por que crees que nos costara llegar? - dije.

- Por que tiene una gran fortificacion, por eso. El único punto débil es su retaguardia, pero es un acantilado ... tal vez yo pueda ayudaros con Creug .. a cambio de algo por supuesto.

- jeje( una risa me salio de la cara ) que pides a cambio de tu ayuda?

- Unas tierras al norte de la capital, y poder vivir tranquilamente con Creug alli, sin ningún problema.

- De eso nada!! - dijo Blajack - no vivirás allí con ese monstruo!!

GGGGHHHHH un gran grito de Creug se escucho, sus ojos se volvieron rojos.

- Tranquilo Creug, no pasa nada - dijo Asasen.

- Coronel - dije - usted no tiene por que tratarle así, yo tengo voz y voto aquí, no usted. Te daré todo lo que pidas si me ayudas a cojer a Hitmon y sus lugar tenientes vivos.

- Creo que tenemos un acuerdo pues.

Con un nuevo aliado nos pusimos a preparar el asalto a la cueva de Hellfrom ...

viernes, 5 de febrero de 2010

La Persecución

Tras varios días esperando en Belinger los soldados que se habían ido llegaron con unos cuantos soldados más, estos soldados eran especialistas en seguir rastros.

- Señor - dijo un soldado - la Furich ordena que encontremos a esos insurgentes y que llevemos a sus líderes hasta la capital para un castigo ejemplar.

- Aish, si la Furich así lo ordena, así lo haremos.

Los Verfolgerich, así se llaman los especialistas en rastrear, se pusieron manos a la obra para poder seguir a los insurgentes que habían arrasado Belinger.

Después de unas pocas horas caminando por pantanos y llanuras casi inacabables, conseguimos dar caza a unos pocos insurgentes. Hubo una pequeña batalla en la que la mayoría de esos pocos insurgentes cayeron, solo quedaron dos con vida.

- Tú!!! Misero traidor!! Dime donde esta tu jefe y puede que te deje con vida. - dijo el coronel Blajack.

- No seas tan bruto coronel - dije - puede que sea un misero traidor o todo lo que le quieras llamar, pero estaba luchando por su vida. Dime joven soldado, donde podría encontrar a tu jefe, que creo que es Hitmon.

- Tu eres Heilor, ¿ verdad ? e oído mucho sobre tus batallas, eres bueno jeje.

- Las presentaciones para más tarde mejor, ahora responde.

- Disculpe mi atrevimiento, mi jefe Hitmon se esconde en las montañas del destino infernal señor, eso es lo que se, yo nunca estube allí, lamento no serle de más ayuda.

- Esta bien, esta bien. Y tu, ¿sabes como llegar a su guarida ?

- Lo lamento señor, yo solo llevo 2 semanas con ellos, no sabia ni que se escondía en esas montañas.

- De acuerdo, coronel ahi que encontrar el lugar exacto, digale a los Verfolgerich que se pongan a ello.

Decidimos dejar a los dos supervivientes con vida, si volvían con los insurgentes les veríamos más adelante, si no, pos nada.

Sabiendo donde se escondía Hitmon, nos pusimos en camino hacia las montañas del destino infernal, un lugar sombrío y sin vida ...