Tras varios días esperando en Belinger los soldados que se habían ido llegaron con unos cuantos soldados más, estos soldados eran especialistas en seguir rastros.
- Señor - dijo un soldado - la Furich ordena que encontremos a esos insurgentes y que llevemos a sus líderes hasta la capital para un castigo ejemplar.
- Aish, si la Furich así lo ordena, así lo haremos.
Los Verfolgerich, así se llaman los especialistas en rastrear, se pusieron manos a la obra para poder seguir a los insurgentes que habían arrasado Belinger.
Después de unas pocas horas caminando por pantanos y llanuras casi inacabables, conseguimos dar caza a unos pocos insurgentes. Hubo una pequeña batalla en la que la mayoría de esos pocos insurgentes cayeron, solo quedaron dos con vida.
- Tú!!! Misero traidor!! Dime donde esta tu jefe y puede que te deje con vida. - dijo el coronel Blajack.
- No seas tan bruto coronel - dije - puede que sea un misero traidor o todo lo que le quieras llamar, pero estaba luchando por su vida. Dime joven soldado, donde podría encontrar a tu jefe, que creo que es Hitmon.
- Tu eres Heilor, ¿ verdad ? e oído mucho sobre tus batallas, eres bueno jeje.
- Las presentaciones para más tarde mejor, ahora responde.
- Disculpe mi atrevimiento, mi jefe Hitmon se esconde en las montañas del destino infernal señor, eso es lo que se, yo nunca estube allí, lamento no serle de más ayuda.
- Esta bien, esta bien. Y tu, ¿sabes como llegar a su guarida ?
- Lo lamento señor, yo solo llevo 2 semanas con ellos, no sabia ni que se escondía en esas montañas.
- De acuerdo, coronel ahi que encontrar el lugar exacto, digale a los Verfolgerich que se pongan a ello.
Decidimos dejar a los dos supervivientes con vida, si volvían con los insurgentes les veríamos más adelante, si no, pos nada.
Sabiendo donde se escondía Hitmon, nos pusimos en camino hacia las montañas del destino infernal, un lugar sombrío y sin vida ...
viernes, 5 de febrero de 2010
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