jueves, 16 de septiembre de 2010

Salvando a Abigail

Cuando llegue a la capital la vi completamente en llamas, la gente robaba, matada, hacían todo lo que querían, los guardias no pudieron evitarlo y se refugiaron en la sala principal lugar donde estaba Abigail.

Intentar llegar hasta ese lugar era practicamente imposible, los ciudadanos descontentos con la decisión de Abigail de perdonar la vida a los insurgentes desato la furia de todos aquellos que habían perdido a alguien.

Asesinaron sin contemplaciones a los insurgentes, cargaron con todo lo que tenían, palos, cuchillos, sillas contra las fuerzas que intentaron en vano evitar tales actos de locura. Aguantan como pueden en la sala principal pero los ciudadanos poco a poco consiguen destrozar las puertas que protegen a todos los que allí se resguardan.

Haciendo uso de mis habilidades consigo entrar por una ventana situada en lo alto de la sala y hablo con la Furich.

- Abigail, tenemos que salir de aquí inmediatamente.

- No hay forma de hacerlo, la única salida es por esta puerta y si la abrimos moriremos.

- ¿No hay ningún pasadizo por donde escapar?

- En esta sala no hay, la única salida es por la puerta.

- En ese caso habrá que luchar, dejarme a mi ... yo iré primero y los detendré.

- Es un suicidio Heilor, moriremos todos.

- Si nos quedamos también moriremos, mejor morir en una batalla que esperar y dejar que nos maten. ¡¡ Abrir las puertas y luego apartaos !!

Al abrirse las puertas la muchedumbre entro dispuesta a matar a todos los que allí nos encontrábamos, en ese momento un gran rugido nos paralizo a todos, se trataba de Creug el "dragón" de Hitmon.

- Ya es suficiente - dijo Hitmon - esto no tiene sentido, acabamos de salir de una guerra que a teñido de sangre nuestros hogares y vosotros lo que hacéis es seguir derramando sangre, ya es suficiente, no tiene sentido alguno seguir así. Las personas que provocaron esto ya están muertas, no cabemos más tumbas innecesariamente. No merece la pena ...

- Hitmon lleva razón - dije - hemos traído la paz a este lugar, dejemos de pelearnos, ya se a derramado demasiada sangre.

- Señoras y Señores, Hitmon y Heilor llevan razón, la paz a llegado, por favor dejen sus armas y arreglemos juntos todo esto que hemos provocado, traigamos la paz para siempre.

Tras estos cortos discursos los ciudadanos tiraron sus armas, los soldados hicieron lo mismo y todos nos pusimos a recoger los desperfectos provocados por esta pequeña revuelta.

martes, 8 de junio de 2010

La Sentencia a los Insurgentes

Cuando llegamos a la capital la Furich Abigail nos recibió con su guardia personal, nos dijo que podíamos descansar ella se ocuparía de los prisioneros que habíamos capturado.

Al día siguiente había en la plaza varias horcas, parecía que Abigail había tomado una decisión de la cual yo no era partidario, así que me fui derecho a hablar con ella.

- Abigail!! no puedes matar a los prisioneros, no esta bien, esa fue una de las causas por que esta revolución empezó.

- No tiene nada que ver esto con lo que pasábamos antes, Heilor.

- Claro que tiene que ver, es lo mismo, tu tienes el mando y haces lo que sea para tener a la gente comiendo de tu boca, eso no debe de ser así, es lo mismo que hacia el Rey ..

- ¡No oses compararme con ese tirano! Yo no soy como él.

- Si no lo eres, entonces perdonales la vida. Si no lo haces no eres distinta a ellos y al Rey.

Con esas palabras me fui dejando que pensara en lo que estaba haciendo. Salí del castillo rumbo a un lugar mejor.

Llegue a un lago donde había una pequeña cabaña, estaba vacía, decidí quedarme allí unos días pero tan solo llevaba unas horas cuando llego un mensajero de la capital.

Abigail había decidido perdonarles la vida, cosa de la que me alegre, pero al hacer eso el pueblo se enojo, pedía venganza por la sangre derramada anteriormente, arremetieron contra ella y el ejercito. La capital estaba sumida en el caos ... así que parecía que mis pequeñas vacaciones quedaban aparcadas por un tiempo.

viernes, 12 de marzo de 2010

La Cueva Hellfrom

- La mejor forma de poder ganar en esa cueva, es que tus soldados preparen una estratagema delante de la puerta de la fortificación, mientras que Hitmon y los suyos se preparen para " ese ataque frontal " nosotros a lomos de Creug atacaremos su retaguardia, debemos llevar a los mejores soldados para poder hacerlo bien. - dijo Asasen.

- Creo que es un buen plan, nos llevaremos a los Waffen-Spin Sailen. Coronel, avisales, yo daré el comunicado a los soldados en cuanto hayamos descansado lo suficiente.

- Así lo haré señor.

Tras pasar una noche descansando y recuperando energía llegaba el momento de acabar con esta rebelión.

- Soldados!!! es la hora de acabar con estos insurgentes, sera una dura batalla pero merece la pena luchar por la libertad y la justicia que tanto nos ha costado instaurar. No dejaremos que ellos nos la quiten. Vivos o muertos os prometo que todos volveremos a casa, no dejare a nadie atrás. Yo iré el primero en el ataque y el último en irme. Preparaos para la batalla, la hora decisiva se acerca, todos sabéis vuestro cometido, hacerlo como mejor sabéis, hasta la muerte. No descansaremos, no desfalleceremos y no fallaremos. Semper Fi soldados!!!

- Semper Fi !!!!

Mientras que los soldados se dirigían hacia la puerta de la fortificacion de Hitmon, Blajack, Asasen, los Waffen-Spin Sailen y yo nos dirigíamos a lomos de Creug hacia el acantilado. Creug empezó a escalar hasta llegar al punto límite, hay el coronel lanzo una flecha encendida, esa era la señal para que los soldados empezaran " el ataque ".

Un gran revuelo hubo en la fortaleza, todos esos soldados se aproximaron a la puerta, esa fue nuestra oportunidad, entramos por detrás sin hacer ruido, sigilosamente nos acercamos hacia unas catapultas que tenían, las usamos para destruir la puerta y parte de los muros, Creug se cargo las torres, los soldados entraron sin contemplación, una gran matanza se produjo en Hellfrom, cuerpos destrozados por todas partes.

Hitmon quedo mal herido, aunque seguía vivo, sus lugartenientes habían caído salvo 2. Los apresamos, los encerramos en una cárcel y nos fuimos a descansar. Fue una victoria casi perfecta, si no hubiera sido por que Asasen quedo gravemente herido y el coronel casi pierde una pierna. Por lo demás no hubo bajas en nuestras filas, solo algunos heridos.

Al día siguiente nos pusimos en marcha hacia la capital para sentenciar a los insurgentes ...

viernes, 26 de febrero de 2010

Las Montañas del Destino Infernal

Cada vez que nos acercábamos a las montañas, el terreno se volvía más aspero y quebradizo bajo nuestros pies, el cielo se oscurecía y el ambiente se envolvía en una tímida niebla y ruidos del mismísimo infierno.

- Coronel, como les va a los Verfolgerich ?

- Dicen que les cuesta cada vez más seguir el rastro, pero no se preocupe si alguien puede encontrar a Hitmon, esos son los Verfolgerich.

Después de estar andando sobre una hora, llegamos a un pequeño lago. El agua estaba oscura, de ella salia un ruido atronador, empezó a golpear muy fuerte contra las rocas, se empezó a levantar y de ella salio un monstruo de unos cuatro metros de altura, con alas y grandes colmillos; parecía un dragón aunque no lo era.

- Arqueros prepararse para disparar!!!

Un gran grito del "dragón" casi nos deja sordos.

- Alto!! - dijo alguien - no oséis disparar a mi querido Creug. No os atacara a no ser que le ataquéis, y no os recomiendo que lo hagáis ... os mataría sin que os diérais cuenta.

Un joven salio de entre la maleza, iba vestido con un traje negro y llevaba un casco con forma de calavera.

- Quien eres y que es eso ? - le pregunte.

- Eso, como tu lo llamas, es un Creug, una especie de Dragón y criatura marina. Y yo soy su cuidador, su amigo, su compañero. Mi nombre es Asasen. Y ustedes quienes son ?

- Somos soldados de la nueva república que a acabado con la tiranía del Rey, y estamos aquí para acabar con los insurgentes que atacan nuestra apacible república - dijo el coronel Blajack.

- Entiendo - dijo Asasen - así que estáis aquí para matar a Hitmon, bien, él se encuentra con sus secuaces un poco más arriba de este lago, en la cueva Hellform. Os costara llegar hasta allí.

- Gracias por la información joven amigo. Pero por que crees que nos costara llegar? - dije.

- Por que tiene una gran fortificacion, por eso. El único punto débil es su retaguardia, pero es un acantilado ... tal vez yo pueda ayudaros con Creug .. a cambio de algo por supuesto.

- jeje( una risa me salio de la cara ) que pides a cambio de tu ayuda?

- Unas tierras al norte de la capital, y poder vivir tranquilamente con Creug alli, sin ningún problema.

- De eso nada!! - dijo Blajack - no vivirás allí con ese monstruo!!

GGGGHHHHH un gran grito de Creug se escucho, sus ojos se volvieron rojos.

- Tranquilo Creug, no pasa nada - dijo Asasen.

- Coronel - dije - usted no tiene por que tratarle así, yo tengo voz y voto aquí, no usted. Te daré todo lo que pidas si me ayudas a cojer a Hitmon y sus lugar tenientes vivos.

- Creo que tenemos un acuerdo pues.

Con un nuevo aliado nos pusimos a preparar el asalto a la cueva de Hellfrom ...

viernes, 5 de febrero de 2010

La Persecución

Tras varios días esperando en Belinger los soldados que se habían ido llegaron con unos cuantos soldados más, estos soldados eran especialistas en seguir rastros.

- Señor - dijo un soldado - la Furich ordena que encontremos a esos insurgentes y que llevemos a sus líderes hasta la capital para un castigo ejemplar.

- Aish, si la Furich así lo ordena, así lo haremos.

Los Verfolgerich, así se llaman los especialistas en rastrear, se pusieron manos a la obra para poder seguir a los insurgentes que habían arrasado Belinger.

Después de unas pocas horas caminando por pantanos y llanuras casi inacabables, conseguimos dar caza a unos pocos insurgentes. Hubo una pequeña batalla en la que la mayoría de esos pocos insurgentes cayeron, solo quedaron dos con vida.

- Tú!!! Misero traidor!! Dime donde esta tu jefe y puede que te deje con vida. - dijo el coronel Blajack.

- No seas tan bruto coronel - dije - puede que sea un misero traidor o todo lo que le quieras llamar, pero estaba luchando por su vida. Dime joven soldado, donde podría encontrar a tu jefe, que creo que es Hitmon.

- Tu eres Heilor, ¿ verdad ? e oído mucho sobre tus batallas, eres bueno jeje.

- Las presentaciones para más tarde mejor, ahora responde.

- Disculpe mi atrevimiento, mi jefe Hitmon se esconde en las montañas del destino infernal señor, eso es lo que se, yo nunca estube allí, lamento no serle de más ayuda.

- Esta bien, esta bien. Y tu, ¿sabes como llegar a su guarida ?

- Lo lamento señor, yo solo llevo 2 semanas con ellos, no sabia ni que se escondía en esas montañas.

- De acuerdo, coronel ahi que encontrar el lugar exacto, digale a los Verfolgerich que se pongan a ello.

Decidimos dejar a los dos supervivientes con vida, si volvían con los insurgentes les veríamos más adelante, si no, pos nada.

Sabiendo donde se escondía Hitmon, nos pusimos en camino hacia las montañas del destino infernal, un lugar sombrío y sin vida ...