- La mejor forma de poder ganar en esa cueva, es que tus soldados preparen una estratagema delante de la puerta de la fortificación, mientras que Hitmon y los suyos se preparen para " ese ataque frontal " nosotros a lomos de Creug atacaremos su retaguardia, debemos llevar a los mejores soldados para poder hacerlo bien. - dijo Asasen.
- Creo que es un buen plan, nos llevaremos a los Waffen-Spin Sailen. Coronel, avisales, yo daré el comunicado a los soldados en cuanto hayamos descansado lo suficiente.
- Así lo haré señor.
Tras pasar una noche descansando y recuperando energía llegaba el momento de acabar con esta rebelión.
- Soldados!!! es la hora de acabar con estos insurgentes, sera una dura batalla pero merece la pena luchar por la libertad y la justicia que tanto nos ha costado instaurar. No dejaremos que ellos nos la quiten. Vivos o muertos os prometo que todos volveremos a casa, no dejare a nadie atrás. Yo iré el primero en el ataque y el último en irme. Preparaos para la batalla, la hora decisiva se acerca, todos sabéis vuestro cometido, hacerlo como mejor sabéis, hasta la muerte. No descansaremos, no desfalleceremos y no fallaremos. Semper Fi soldados!!!
- Semper Fi !!!!
Mientras que los soldados se dirigían hacia la puerta de la fortificacion de Hitmon, Blajack, Asasen, los Waffen-Spin Sailen y yo nos dirigíamos a lomos de Creug hacia el acantilado. Creug empezó a escalar hasta llegar al punto límite, hay el coronel lanzo una flecha encendida, esa era la señal para que los soldados empezaran " el ataque ".
Un gran revuelo hubo en la fortaleza, todos esos soldados se aproximaron a la puerta, esa fue nuestra oportunidad, entramos por detrás sin hacer ruido, sigilosamente nos acercamos hacia unas catapultas que tenían, las usamos para destruir la puerta y parte de los muros, Creug se cargo las torres, los soldados entraron sin contemplación, una gran matanza se produjo en Hellfrom, cuerpos destrozados por todas partes.
Hitmon quedo mal herido, aunque seguía vivo, sus lugartenientes habían caído salvo 2. Los apresamos, los encerramos en una cárcel y nos fuimos a descansar. Fue una victoria casi perfecta, si no hubiera sido por que Asasen quedo gravemente herido y el coronel casi pierde una pierna. Por lo demás no hubo bajas en nuestras filas, solo algunos heridos.
Al día siguiente nos pusimos en marcha hacia la capital para sentenciar a los insurgentes ...
viernes, 12 de marzo de 2010
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